Seguridad

Las apps de citas y sus riesgos

La soledad o un calentón nos pueden hacer bajar la guardia. Los últimos acontecimientos ocurridos a través de una app de citas de Bilbao tienen que servir, como mínimo, para concienciarnos de la importancia de seguir, siempre, las pautas de seguridad en las redes sociales.

En la capital vizcaína un hombre utilizaba las apps de citas para quedar en casa de desconocidos, drogarles y robarles. Según la Ertzaintza, todos los datos apuntan a que el sospechoso se citaba con las víctimas en sus domicilios y tras suministrarles una sustancia estupefaciente, lograba sus claves bancarias. Posteriormente extraía dinero de sus cuentas bancarias a través de cajeros automáticos y transferencias a su nombre. La Policía sospecha que esta persona puede haber matado a cuatro hombres en sus domicilios.

Siempre comentamos la importancia de seguir las pautas de seguridad en todas las redes sociales, en especial en las de citas. No sabemos con quién estamos hablando ni cuáles son las intenciones reales de esa persona, y no lo sabremos hasta conocerle cara a cara y que haya pasado algún tiempo. Cada uno puede hacer lo que quiera, pero la realidad es que quedar en casa de alguien desconocido para tener sexo es muy peligroso. Lo ocurrido en Bilbao es el ejemplo más extremo de lo que nos puede pasar, pero pueden suceder más cosas.

Una práctica que se suele realizar es grabar el encuentro. Esa grabación se puede difundir o subir a una página porno sin nuestro consentimiento, o se puede utilizar para extorsionarnos con la amenaza de compartir el vídeo con nuestros familiares y amigos si no pagamos una cantidad determinada de dinero. También hay casos en los que a la víctima se le hace creer que se ha tenido relaciones sexuales con un o una menor de edad y que le van a denunciar si no paga.

Las denuncias de abusos sexuales han aumentando a raíz del auge de las aplicaciones de citas. Muchas personas van a casas de desconocidos a tener sexo y luego les intimidan u obligan a hacer cosas que no quieren. Incluso sin llegar a quedar físicamente con alguien también corremos riesgos si confiamos en desconocidos. Muchas veces la víctima recibe imágenes o vídeos explícitos y se le pide que responda enviando sus propias imágenes y vídeos a la persona desconocida, y al mandarlos la víctima es chantajeada. Otras veces los desconocidos intentan realizar diferentes tipos de estafas, ya sea recopilando números de teléfono, intentando que las víctimas inviertan en diferentes tipos de fraudes, generalmente criptomonedas e inversiones parecidas, o realizando otro tipo de engaños.

Muchos adolescentes utilizan este tipo de apps, que son para mayores de 18 años, quedando completamente vulnerables. Es muy importante hablar de todo con ellos para que entiendan los riesgos asociados y respeten la edad de uso, así como para que utilicen el resto de las redes sociales con sentido común.

Si vamos a quedar con alguien que no conocemos de nada lo haremos de día y en un sitio público. Se recomienda que por lo menos las primeras veces haya alguien conocido cerca (en otra parte del parque, en otra mesa del bar en el que quedemos…) porque nunca sabemos quién va a aparecer o cuántas personas pueden llegar. También se suelen dar casos de perfiles falsos de mujeres que se crean exclusivamente para quedar con un hombre, y luego aparecen cuatro personas y dan una paliza al incauto.

Si vamos a mandar imágenes o vídeos íntimos, que no se nos vea la cara, y por supuesto no vamos a invertir en productos que nos recomienden personas que no conocemos. Tampoco se recomienda dar el número de teléfono a través de la red social, y solo hacerlo una vez le hayamos visto físicamente cuando tengamos un mínimo de confianza con la otra persona. Hay diferentes acciones maliciosas que se pueden realizar simplemente con un número de teléfono, por ejemplo el robo de la cuenta de WhatsApp.  

Las ganas de encontrar el amor o de tener sexo no deben hacernos bajar la guardia, porque las consecuencias pueden ser fatales. Debemos utilizar siempre el sentido común.